Salirse de la fila

…y no meterse en otra

Recordando a la Generación del 27 diciembre 21, 2009

Tarde. Llego tarde, como la Liebre de Marzo, a la propuesta que Toni Solano hizo la semana pasada en su blog Re(paso) de Lengua. El meme-invitación consistía en escribir un poema de algún autor de la Generación del 27 y así conmemorar, el 16 de noviembre, el 82º aniversario del Homenaje a Luis de Góngora. Acontecimiento en el que participaron buena parte de los poetas, dramaturgos y ensayistas que, desde estonces, han constituido la llamada Generación del 27.

Como ya me he saltado la fecha, me Salgo de la Fila y, en lugar de poema, elijo el final de una obra de teatro surrealista en la que están presentes el tiempo, la vida, la muerte, el amor, el miedo… y también la poesía, claro.

Así que pasen cinco años

Leyenda del Tiempo

Federico García Lorca

JUGADOR I.° (Levantando y enérgico.) Tenga la bondad de jugar.

JOVEN. Ahora mismo. Pero beberemos.

JUGADOR 3.° (Fuerte.) ¡Hay que jugar!

JOVEN. (Agonizante.) Sí, sí. ¡Un poco de chartreuse! Es el chartreuse como una gran noche de luna verde
dentro de un castillo donde hay un joven con unas calzas de oro.

JUGADOR I.° (Fuerte.) Es necesario que usted nos dé su as.

JOVEN. (Aparte.) ¡Mi corazón!

JUGADOR 2.° (Enérgico.) Porque hay que ganar o perder… Vamos. ¡Su carta!

JUGADOR 3.° ¡Venga!

JUGADOR I.° ¡Haga juego!

JOVEN. (Con dolor.) ¡Mi carta!

JUGADOR I.° ¡La última!

JOVEN. ¡Juego! (Pone la carta sobre la mesa.)

(En este momento, en los anaqueles de la biblioteca aparece un gran as de coeur iluminado. El
jugador I.° saca una pistola y dispara sin ruido con una flecha. El as desaparece, y el joven se
lleva las manos al corazón.)

As de coeur

JUGADOR I.° ¡Hay que vivir!

JUGADOR 2.° ¡No hay que esperar!

JUGADOR 3.° ¡Corta! ¡Corta bien!

(El Jugador I.°, con unas tijeras, da unos cortes en el aire.)

JUGADOR I.° (En voz baja.) Vamos.

JUGADOR 2.° ¡Deprisa!

JUGADOR 3.° No hay que esperar nunca. Hay que vivir. (Salen.)

JOVEN. ¡Juan! ¡Juan!

ECO. ¡Juan, Juan!

JOVEN. (Agonizante.) Lo he perdido todo.

ECO. Lo he perdido todo.

JOVEN. Mi amor…

ECO. Amor…

(El joven muere. Aparece el Criado con un candelabro encendido. El reloj da las doce.)


Telón

FUENTES
Texto: www.federicogarcialorca.net
Imagen 1: Escena final de “Así que pasen cinco años” en blog para eduardo
Imagen 2: “Granada (en fruta)” de la galería de José Téllez en Flickr

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Con Fecha de Caducidad febrero 13, 2009

Filed under: Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 3:51 am
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Lamentamos comunicarle que durante este año no ha cumplido con sus objetivos

Si yo fuese un bebé, y mi mamá quien dijese esto, pensaría que ella no tenía unas expectativas apropiadas sobre mí.

Si tuviese entre 3 y 5 años, el anterior comunicado no supondría más que una cruz en la casilla de NECESITA MEJORAR o NO CONSEGUIDO.

Si estudiante de Primaria o Secundaria, tendría en mi boletín de notas un número entre 0 y 4, o un INSUFICIENTE; sería objeto de refuerzos educativos, adaptaciones curriculares, repetiría curso,…

Si fuera bachiller o universitaria, me permitiría un año más de holgazanería para disfrutar de la vida y del amor.

Si estuviese frente a mi superior, en el transcurso de una entrevista de evaluación del rendimiento, implicaría renunciar al bonus de productividad, una demora en mi plan de promoción o, más sutilmente, la invitación a buscar otro empleo con más posibilidades de desarrollar mi carrera profesional.

En cualquier caso, contaría con tiempo, más tiempo para alcanzar mis objetivos, cumplir mis compromisos con terceros, o podría protestar indignada, juzgar injustas las valoraciones…

Pero cuando el objetivo es personal, el compromiso con una misma está sujeta a la voluntad de otra persona, a las leyes y ciclos de la naturaleza, y le has puesto fecha de caducidad… Entonces, no. No basta con desearlo muy mucho, como los niños, para que se cumplan tus objetivos. No basta con esforzarte al máximo. No puedes repetir curso.33784-1219873666-0

Da igual que la cría anterior dejase hace tiempo los brazos de su madre para caminar sola y el pecho ya no brote como una fuente. Da igual que el furor uterino clame con fuerza, que en el torrente sanguíneo fluyan las hormonas del amor, la hembra busque al macho que la fecunde,… Da igual todos esos indicios. Que el cuerpo se prepare para ofrecerte la última oportunidad reproductiva, que el deseo de una nueva maternidad sea, más que físico y sensual, un proyecto vital.

No importa el compromiso personal con el embarazo y la crianza. Una mujer soñando con su vientre nuevamente abultado, imaginando parir en su cueva, a un bebé sano, biológico, ecológico y de bajo consumo, dedicarle todo su tiempo y ternura, aquel que escatimó a sus anteriores crías. No están los tiempos para esto, no. Es tiempo de hijos programados, vidas programadas, y ritmos vertiginosos. Pero los hijos vienen cuando ellos quieren, al menos así llegaron antes a este cuerpo añoso, advirtiendo la naturaleza, una vez más, que no nos pertenecen, que no son nuestros, aunque les demos la vida.

Nosotros, animales racionales, inventamos el reloj, el tiempo y los límetes de tiempo, a pesar de lo que indique el reloj biológico. Sufrimos la incertidumbre, el temor a lo desconocido, el estado de alerta constante heredado de tiempos de las cavernas. Ahora tememos lo conocido, los datos, los estudios científicos y las estadísticas, que alertan sobre múltiples riesgos. Creamos las normas sociales, la moral, que indica que no es tiempo ya… Y el miedo nos atenaza.

Siento desmembrarme, saltar en mil pedazos, como el pequeño pingüino, ante el estridente sonido de la alarma. La esperanza toca su fin. Tendré que buscar cada trozo de mí misma depositado en el espacio y… RECONSTRUIRME.

Tendré que volver a pensar en objetivos cuantificables, alcanzables,… En bonus de productividad y rentabilidad económica. Volver al ruedo.