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XII CIO: profesores que salvan octubre 30, 2008

Filed under: CIO,Educación — Maribel @ 12:33 am
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Educadores 21es un interesante blog de educación global y TIC. Su información es muy completa, y su autor, Víctor Cuevas nos ha ofrecido, en muchas ocasiones, profundas reflexiones sobre la educación.

En esta ocasión, recogerá el XII CIO, con un tema cercano a to@s los profesor@s, familias y alumnado: “profesores que salvan”.

Buen planteamiento. Enhorabuena, Víctor

XII CIO: profesores que salvan

Tomo el testigo de Maribel para convocar un nuevo Claustro Ideal Oficial (y ya es el duodécimo) con la responsabilidad que otorga tal circunstancia y buscando, como siempre, que nos aportemos luz en el tema que voy a presentar: los profesores que salvan.

Hace unas semanas en La 2 de TVE vi una entrevista que hicieron a Daniel Pennac a propósito de su libro Mal de Escuela y me gustó tanto que me acabé comprando el libro. Su lectura me da pie para convocar en este CIO las siguientes reflexiones y algunas preguntas.

¿Qué ocurre con los chicos que molestan? ¿Debemos echarlos del sistema educativo lo antes posible? ¿Debemos articular colchones que amortigüen su presencia en las aulas? ¿Debemos crear profesionales específicos que se ocupen de ellos?

Hace años que los chicos malotes están en los centros haciendo lo único que saben para llamar nuestra atención: molestar. Detrás de sus problemas a veces encontramos problemática familiar, desarraigo, situaciones sociales extremas… pero no siempre es así. Estos chicos y chicas tienen, ante todo, una autoestima muy baja y una sensación de fracaso permanente en todos los proyectos que llevan a cabo. Son los últimos en clase y sólo destacan porque se pasan media vida castigados en los centros. Aprenden poco en clase y mucho de la vida, no siempre bueno. Algunos profesores piensan que son irrecuperables.

En todo caso, ¿qué hace que esos chicos no acaben mal? ¿qué hace que esos chicos y chicas tengan alguna oportunidad de seguir por un camino más fácil?

Hace años escuché en una conferencia que en la Escuela debíamos elegir entre la vía de Harvard y la vía de la prisión. La primera es una vía que se propone el éxito para todos tomando medidas al respecto. La segunda es la vía que lleva a que los chicos y chicas que “fracasan” acaben en instituciones penitenciarias y no cómo funcionarios. Las prácticas educativas de la Escuela hacen que cada año miles de chicos y chicas dejen el sistema educativo sin esperanza; muchos de los que abandonen prematuramente el sistema educativo o lo hacen ya por agotamiento no están preparados para afrontar los retos de nuestra sociedad.

Algunos chicos y chicas malotes salen adelante porque algún profesor se preocupa por ellos, se acerca a ellos como personas, les da confianza y proyecta en ellos algo diferente al pesimismo. Son profesores que dan el primer paso acercándose sin esperar a que los malotes hagan nada. No hacen milagros sólo buscan a la persona que hay debajo del personaje, conectan con los sentimientos que subyacen a las gamberradas y les enseñan. Porque sin ese acercamiento no hay enseñanza posible, sin romper esa barrera, sólo encontramos al personaje; sin conectar con la persona, sólo hay dos roles que se enfrentan.

Hay profesores, pocos, que salvan vidas.

Mis preguntas /reflexiones para los miembros del CIO serían:

  1. ¿En nuestra práctica profesional trabajamos con alumnos o personas?
  2. ¿Tenemos en cuenta a la hora de dar clase a los alumnos que tenemos delante, con sus expectativas, sus miedos, sus problemas? ¿Es posible llegar a conocer a nuestros alumnos tal y como está estructurado el sistema educativo? ¿Es necesario? ¿Tenemos que dejar esa parte del trabajo a a figura del tutor? ¿A la del orientador, quizás?
  3. ¿Hemos tenido experiencias con malotes? ¿Nos cuesta llegar a ellos? ¿Nos relacionamos desde nuestras figuras de profesor, maestro, jefe de estudios, director, orientador…? ¿Nos relacionamos a través de las normas de convivencia?
  4. Una Escuela comprensiva como la nuestra acoge una gran diversidad de alumnado. ¿Tienen que existir profesores especiales para estos chicos que molestan? ¿Tenemos que articular programas específicos para ellos? ¿Tenemos que buscar instituciones apropiadas para ellos?
  5. ¿Cómo debemos actuar los profesores para que se pierdan el menor número posible de alumnos?
  6. ¿Estamos formados para saber descubrir a las personas que hay debajo de los personajes que interpretan esos alumnos y alumnas difíciles? ¿Sería importante afrontar ese aspecto de nuestro trabajo?

Con el ánimo de encontrar luz a estas cuestiones, queda convocado el Claustro Ideal Oficial que estará abierto durante las próximas semanas.

Imagen: FlickrCC

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