Salirse de la fila

…y no meterse en otra

¿Deseo, deseo…? o ¿Será, será…? mayo 13, 2010

Filed under: Educación,Rompan filas — Salirse de la fila @ 1:58 pm

¿Cuál es el mayor deseo de Lucía?

¿Dejar de hacer filas para entrar al colegio, salir al patio, ir al baño,…?

¿Salir de las j-aulas y jugar en el parque, en la arena,…?

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Espero que algún día nos tomemos más en serio a las Lucías (os aseguro que escribí Alicia) y dejemos de sonreir complacientes ante la “ingenua espontaneidad e imaginación” de niñas y niños

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¿Neo… qué? marzo 24, 2010

Filed under: Feeling,Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 4:12 pm
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“Tengo un bebé de 7 días. Mi matrona me ha dicho que os llame. Necesito ayuda para mantener la lactancia. Soy inmigrante, sin papeles. Debo incorporarme a trabajar en 40 días. Trabajo en servicio doméstico y la señora no me permite tomarme un permiso mayor. Tampoco me deja llevar a mi hijo a su casa. Mi marido gana poco dinero y yo tengo que trabajar. Quiero amamantar a mi hijo durante el mayor tiempo posible porque no puedo pagar la leche de fórmula. ¿Puedes ayudarme?

(Llorando) “Estoy en el hospital. Me acaban de poner un drenaje porque tengo un abceso mamario después de una semana de tratamiento con antibióticos por  una mastitis. Al llegar esta mañana, he recibido un duro golpe, mi ginecóloga me ha dicho que si no tenía intención de dejar la lactancia me fuera a casa, que no me operaba. Me han dado las pastillas para cortar la leche. Quiero seguir amamantando a mi hijo de dos meses y sé que es posible, pero sólo recibo amenazas, advertencias sobre riesgos e información contradictoria. ¿Qué debo hacer?”

“Tengo un niño de 2 años al que continúo amamantando. Mi marido me está presionando para que deje la lactancia. Dice que estoy perjudicando a toda la familia, especialmente a mi hija de 5 años que tiene celos de su hermano. Ha hablado con una amiga suya,  pediatra, y dice que con mi actitud estoy creando problemas de dependencia a mi hijo, que será inmaduro y no superará su complejo de Edipo. Yo veo a mi hijo feliz, me gusta amamantarle, está sano, se calma en seguida ante una rabieta. Me resulta cómodo amamantarle, consolarle, dormirle mientras juego o atiendo a mi hija de 5 años. Mis amigas dicen que debo dejar la lactancia, que estoy obsesionada y que mi marido se buscará a otra si no le hago más caso, que es lo normal. Me siento absolutamente sola, sin apoyo, y estoy hecha un lío.”

“Trabajo en un laboratorio con productos tóxicos. Amamanto a mi hijo de 8 meses y he pedido un cambio de  puesto de trabajo de acuerdo a la normativa vigente. Me han hecho análisis para comprobar que estoy amamantando, pero mis niveles de prolactina han vuelto a la normalidad y no aceptarán la solicitud de cambio de puesto. Mis compañeras dicen que sería injusto obtener ese privilegio frente a otras madres que no amamantan y eso me hace sentir mal. No sé si renunciar, pero tampoco quiero perjudicar a mi bebé.

“Tengo una hija de tres meses y medio. Debo incorporarme al trabajo en dos semanas. En la guardería, la directora me ha dicho que no aceptan leche materna, que mi hija debe empezar a acostumbrarse a la leche de fórmula. Dice que es lo que marca la ley, sobre manipulación de alimentos, pero he leído la legislación municipal y autonómica y no indica nada al respecto.  Mi pediatra me ha preparado  un informe con la recomendación de mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y complementarla con otros alimentos hasta el año, pero les da igual. Dicen que si no me parece bien que busque otra escuela infantil.”


Esto es sólo una muestra de historias cotidianas con las que me encuentro día a día. Historias de mujeres, vividas por mujeres, afrontadas y enfrentadas por y contra mujeres. Mujeres solas.

Y ahora llámame neomachista por ofrecer apoyo e información a aquellas madres que desean amamantar a sus hijos e hijas.

Foto: “The breastfeeding Lady 2” de la galería de Raphael Goetter en Flickr
 

Recordando a la Generación del 27 diciembre 21, 2009

Tarde. Llego tarde, como la Liebre de Marzo, a la propuesta que Toni Solano hizo la semana pasada en su blog Re(paso) de Lengua. El meme-invitación consistía en escribir un poema de algún autor de la Generación del 27 y así conmemorar, el 16 de noviembre, el 82º aniversario del Homenaje a Luis de Góngora. Acontecimiento en el que participaron buena parte de los poetas, dramaturgos y ensayistas que, desde estonces, han constituido la llamada Generación del 27.

Como ya me he saltado la fecha, me Salgo de la Fila y, en lugar de poema, elijo el final de una obra de teatro surrealista en la que están presentes el tiempo, la vida, la muerte, el amor, el miedo… y también la poesía, claro.

Así que pasen cinco años

Leyenda del Tiempo

Federico García Lorca

JUGADOR I.° (Levantando y enérgico.) Tenga la bondad de jugar.

JOVEN. Ahora mismo. Pero beberemos.

JUGADOR 3.° (Fuerte.) ¡Hay que jugar!

JOVEN. (Agonizante.) Sí, sí. ¡Un poco de chartreuse! Es el chartreuse como una gran noche de luna verde
dentro de un castillo donde hay un joven con unas calzas de oro.

JUGADOR I.° (Fuerte.) Es necesario que usted nos dé su as.

JOVEN. (Aparte.) ¡Mi corazón!

JUGADOR 2.° (Enérgico.) Porque hay que ganar o perder… Vamos. ¡Su carta!

JUGADOR 3.° ¡Venga!

JUGADOR I.° ¡Haga juego!

JOVEN. (Con dolor.) ¡Mi carta!

JUGADOR I.° ¡La última!

JOVEN. ¡Juego! (Pone la carta sobre la mesa.)

(En este momento, en los anaqueles de la biblioteca aparece un gran as de coeur iluminado. El
jugador I.° saca una pistola y dispara sin ruido con una flecha. El as desaparece, y el joven se
lleva las manos al corazón.)

As de coeur

JUGADOR I.° ¡Hay que vivir!

JUGADOR 2.° ¡No hay que esperar!

JUGADOR 3.° ¡Corta! ¡Corta bien!

(El Jugador I.°, con unas tijeras, da unos cortes en el aire.)

JUGADOR I.° (En voz baja.) Vamos.

JUGADOR 2.° ¡Deprisa!

JUGADOR 3.° No hay que esperar nunca. Hay que vivir. (Salen.)

JOVEN. ¡Juan! ¡Juan!

ECO. ¡Juan, Juan!

JOVEN. (Agonizante.) Lo he perdido todo.

ECO. Lo he perdido todo.

JOVEN. Mi amor…

ECO. Amor…

(El joven muere. Aparece el Criado con un candelabro encendido. El reloj da las doce.)


Telón

FUENTES
Texto: www.federicogarcialorca.net
Imagen 1: Escena final de “Así que pasen cinco años” en blog para eduardo
Imagen 2: “Granada (en fruta)” de la galería de José Téllez en Flickr

 

La falacia de la diversidad agosto 25, 2009

Filed under: diversidad,Educación,Rompan filas — Salirse de la fila @ 10:01 pm
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Fragmento del artículo de Carlos González Cómo ‘no’ vencer la timidez publicado en la revista Mente Sana, nº 35

John Stuart Mill, filósofo y economista británico, publicó en 1859, un ensayo apasionado y apasionante titulado Sobre la libertad (es posible leer el texto completo en inglés, en la dirección electrónica siguiente http://etext.library.adelaide.edu.au/m/mill/john_stuart/m645o/). En él advierte que la presión de la sociedad sobre los individuos -continua, inmisericorde, dirigida hacia las más mínimas desviaciones de la norma- a menudo se hace más intolerable que el despotismo de un gobierno tiránico.

LA PRESIÓN SOCIAL

Pero más vale que transcriba las palabras de Mill, pues él lo dice mejor que yo:

Hay una característica de la orientación actual de la opinión pública, especialmente calculada para hacerla intolerante con cualquier demostración marcada de individualidad. Los seres humanos medios no solo son moderados en intelecto sino también en inclinaciones: no tienen aficiones o deseos lo bastante fuertes para inclinarles a hacer nada fuera de lo común y, por tanto, no comprenden a quienes sí los tienen, y los clasifican junto a los salvajes e intemperantes, a los que están acostumbrados a mirar con desprecio.

Pues bien, además de este hecho general, solo tenemos que suponer que se pone en marcha un fuerte movimiento hacia la mejora moral, y las consecuencias son previsibles. En estos días se ha producido ese movimiento; mucho se ha hecho en el sentido de aumentar la regularidad de la conducta y disuadir de los excesos, y se extiende un sentido filantrópico para cuyo ejercicio no hay campo mejor abonado que la mejora moral y prudente del prójimo.

Estas tendencias de los tiempos hacen que el público esté mejor dispuesto que en épocas pasadas a prescribir reglas generales de conducta y se aplique a conseguir que todo el mundo se ajuste a la norma aprobada. Y esta norma, expresa o tácita, es no desear nada interesante. Su ideal de carácter es la ausencia de cualquier carácter marcado, atrofiado por comprensión, como los pies de las mujeres chinas, cada parte de la naturaleza humana que destaque de forma prominente y tienda a hacer a la persona marcadamente distinta del común de las gentes.

LA “NORMALIDAD” MÉDICA

Siglo y medio después, ha aumentado la tendencia a controlar a los diferentes. La timidez no es sino la punta de lanza, uno de los primeros rasgos de carácter que la sociedad se propuso eliminar. Existen muchos otros, cada vez más. El Estado solo espera que obedezcamos las leyes y paguemos nuestros impuestos, pero la sociedad (respaldada la mayoría de las veces por educadores, psicólogos y médicos) exige mucho más, especialmente a nuestros niños.

Nuestros pequeños no deben llorar, ni ser malcriados, ni agresivos, ni retraídos, ni movidos, ni demasiado quietos, ni respondones, ni apocados, ni exigentes. No deben dedicar demasiado tiempo a una actividad, no deben rechazar el deporte, ni la piscina, ni la lectura, ni ningún alimento. Deben tener hábitos y rutinas (pero hay de aquel que se habitúe a una cosa “distinta”, del que se despierte habitualmente por la noche o se duerma en brazos). Deben llevarse bien con todos y no formar grupitos de pocos amigos íntimos. Deben hacer los deberes con diligencia, pero tampoco ser “empollones”.

La justificación ya no es, como en tiempos de Mill, “moral” sino “médica”; los que tienen un rasgo de carácter distinto de la media tienen ahora un problema psicológico o de conducta. Las madres, preocupadas quieren saber si sus hijos son normales: “¿Es normal que se chupe los puñitos?”, “¿Es normal que tenga miedo?”, “¿Es normal que se despierte?”. Pero que nadie piense que siendo absolutamente normal, escapará a las críticas. Entonces, le echarán en cara que “no tiene personalidad”.

Vía: fotolog de garcomina

 

Con Fecha de Caducidad febrero 13, 2009

Filed under: Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 3:51 am
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Lamentamos comunicarle que durante este año no ha cumplido con sus objetivos

Si yo fuese un bebé, y mi mamá quien dijese esto, pensaría que ella no tenía unas expectativas apropiadas sobre mí.

Si tuviese entre 3 y 5 años, el anterior comunicado no supondría más que una cruz en la casilla de NECESITA MEJORAR o NO CONSEGUIDO.

Si estudiante de Primaria o Secundaria, tendría en mi boletín de notas un número entre 0 y 4, o un INSUFICIENTE; sería objeto de refuerzos educativos, adaptaciones curriculares, repetiría curso,…

Si fuera bachiller o universitaria, me permitiría un año más de holgazanería para disfrutar de la vida y del amor.

Si estuviese frente a mi superior, en el transcurso de una entrevista de evaluación del rendimiento, implicaría renunciar al bonus de productividad, una demora en mi plan de promoción o, más sutilmente, la invitación a buscar otro empleo con más posibilidades de desarrollar mi carrera profesional.

En cualquier caso, contaría con tiempo, más tiempo para alcanzar mis objetivos, cumplir mis compromisos con terceros, o podría protestar indignada, juzgar injustas las valoraciones…

Pero cuando el objetivo es personal, el compromiso con una misma está sujeta a la voluntad de otra persona, a las leyes y ciclos de la naturaleza, y le has puesto fecha de caducidad… Entonces, no. No basta con desearlo muy mucho, como los niños, para que se cumplan tus objetivos. No basta con esforzarte al máximo. No puedes repetir curso.33784-1219873666-0

Da igual que la cría anterior dejase hace tiempo los brazos de su madre para caminar sola y el pecho ya no brote como una fuente. Da igual que el furor uterino clame con fuerza, que en el torrente sanguíneo fluyan las hormonas del amor, la hembra busque al macho que la fecunde,… Da igual todos esos indicios. Que el cuerpo se prepare para ofrecerte la última oportunidad reproductiva, que el deseo de una nueva maternidad sea, más que físico y sensual, un proyecto vital.

No importa el compromiso personal con el embarazo y la crianza. Una mujer soñando con su vientre nuevamente abultado, imaginando parir en su cueva, a un bebé sano, biológico, ecológico y de bajo consumo, dedicarle todo su tiempo y ternura, aquel que escatimó a sus anteriores crías. No están los tiempos para esto, no. Es tiempo de hijos programados, vidas programadas, y ritmos vertiginosos. Pero los hijos vienen cuando ellos quieren, al menos así llegaron antes a este cuerpo añoso, advirtiendo la naturaleza, una vez más, que no nos pertenecen, que no son nuestros, aunque les demos la vida.

Nosotros, animales racionales, inventamos el reloj, el tiempo y los límetes de tiempo, a pesar de lo que indique el reloj biológico. Sufrimos la incertidumbre, el temor a lo desconocido, el estado de alerta constante heredado de tiempos de las cavernas. Ahora tememos lo conocido, los datos, los estudios científicos y las estadísticas, que alertan sobre múltiples riesgos. Creamos las normas sociales, la moral, que indica que no es tiempo ya… Y el miedo nos atenaza.

Siento desmembrarme, saltar en mil pedazos, como el pequeño pingüino, ante el estridente sonido de la alarma. La esperanza toca su fin. Tendré que buscar cada trozo de mí misma depositado en el espacio y… RECONSTRUIRME.

Tendré que volver a pensar en objetivos cuantificables, alcanzables,… En bonus de productividad y rentabilidad económica. Volver al ruedo.

 

No me arrepiento de nada febrero 8, 2009

Filed under: Miradas,Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 3:38 pm

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,tresedadesklimt
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

Gioconda Belli

 

Juego de diferencias diciembre 18, 2008

Filed under: Educación,Miradas,Rompan filas — Salirse de la fila @ 2:31 am
Aulas

Infantil: mesas de grupo .................................................................. Primaria: pupitres individuales

Clases

Infantil: asambleas .................................................................. Primaria: clases magistrales

Clases

Infantil: trabajos de grupo .................................................................. Primaria: exámenes individuales

Notas

Infantil: variedad de ítems .................................................................. Primaria: notas sin información

¿Tan diferentes son?

Niños