Salirse de la fila

…y no meterse en otra

¿Neo… qué? marzo 24, 2010

Filed under: Feeling,Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 4:12 pm
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“Tengo un bebé de 7 días. Mi matrona me ha dicho que os llame. Necesito ayuda para mantener la lactancia. Soy inmigrante, sin papeles. Debo incorporarme a trabajar en 40 días. Trabajo en servicio doméstico y la señora no me permite tomarme un permiso mayor. Tampoco me deja llevar a mi hijo a su casa. Mi marido gana poco dinero y yo tengo que trabajar. Quiero amamantar a mi hijo durante el mayor tiempo posible porque no puedo pagar la leche de fórmula. ¿Puedes ayudarme?

(Llorando) “Estoy en el hospital. Me acaban de poner un drenaje porque tengo un abceso mamario después de una semana de tratamiento con antibióticos por  una mastitis. Al llegar esta mañana, he recibido un duro golpe, mi ginecóloga me ha dicho que si no tenía intención de dejar la lactancia me fuera a casa, que no me operaba. Me han dado las pastillas para cortar la leche. Quiero seguir amamantando a mi hijo de dos meses y sé que es posible, pero sólo recibo amenazas, advertencias sobre riesgos e información contradictoria. ¿Qué debo hacer?”

“Tengo un niño de 2 años al que continúo amamantando. Mi marido me está presionando para que deje la lactancia. Dice que estoy perjudicando a toda la familia, especialmente a mi hija de 5 años que tiene celos de su hermano. Ha hablado con una amiga suya,  pediatra, y dice que con mi actitud estoy creando problemas de dependencia a mi hijo, que será inmaduro y no superará su complejo de Edipo. Yo veo a mi hijo feliz, me gusta amamantarle, está sano, se calma en seguida ante una rabieta. Me resulta cómodo amamantarle, consolarle, dormirle mientras juego o atiendo a mi hija de 5 años. Mis amigas dicen que debo dejar la lactancia, que estoy obsesionada y que mi marido se buscará a otra si no le hago más caso, que es lo normal. Me siento absolutamente sola, sin apoyo, y estoy hecha un lío.”

“Trabajo en un laboratorio con productos tóxicos. Amamanto a mi hijo de 8 meses y he pedido un cambio de  puesto de trabajo de acuerdo a la normativa vigente. Me han hecho análisis para comprobar que estoy amamantando, pero mis niveles de prolactina han vuelto a la normalidad y no aceptarán la solicitud de cambio de puesto. Mis compañeras dicen que sería injusto obtener ese privilegio frente a otras madres que no amamantan y eso me hace sentir mal. No sé si renunciar, pero tampoco quiero perjudicar a mi bebé.

“Tengo una hija de tres meses y medio. Debo incorporarme al trabajo en dos semanas. En la guardería, la directora me ha dicho que no aceptan leche materna, que mi hija debe empezar a acostumbrarse a la leche de fórmula. Dice que es lo que marca la ley, sobre manipulación de alimentos, pero he leído la legislación municipal y autonómica y no indica nada al respecto.  Mi pediatra me ha preparado  un informe con la recomendación de mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y complementarla con otros alimentos hasta el año, pero les da igual. Dicen que si no me parece bien que busque otra escuela infantil.”


Esto es sólo una muestra de historias cotidianas con las que me encuentro día a día. Historias de mujeres, vividas por mujeres, afrontadas y enfrentadas por y contra mujeres. Mujeres solas.

Y ahora llámame neomachista por ofrecer apoyo e información a aquellas madres que desean amamantar a sus hijos e hijas.

Foto: “The breastfeeding Lady 2” de la galería de Raphael Goetter en Flickr
 

Con Fecha de Caducidad febrero 13, 2009

Filed under: Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 3:51 am
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Lamentamos comunicarle que durante este año no ha cumplido con sus objetivos

Si yo fuese un bebé, y mi mamá quien dijese esto, pensaría que ella no tenía unas expectativas apropiadas sobre mí.

Si tuviese entre 3 y 5 años, el anterior comunicado no supondría más que una cruz en la casilla de NECESITA MEJORAR o NO CONSEGUIDO.

Si estudiante de Primaria o Secundaria, tendría en mi boletín de notas un número entre 0 y 4, o un INSUFICIENTE; sería objeto de refuerzos educativos, adaptaciones curriculares, repetiría curso,…

Si fuera bachiller o universitaria, me permitiría un año más de holgazanería para disfrutar de la vida y del amor.

Si estuviese frente a mi superior, en el transcurso de una entrevista de evaluación del rendimiento, implicaría renunciar al bonus de productividad, una demora en mi plan de promoción o, más sutilmente, la invitación a buscar otro empleo con más posibilidades de desarrollar mi carrera profesional.

En cualquier caso, contaría con tiempo, más tiempo para alcanzar mis objetivos, cumplir mis compromisos con terceros, o podría protestar indignada, juzgar injustas las valoraciones…

Pero cuando el objetivo es personal, el compromiso con una misma está sujeta a la voluntad de otra persona, a las leyes y ciclos de la naturaleza, y le has puesto fecha de caducidad… Entonces, no. No basta con desearlo muy mucho, como los niños, para que se cumplan tus objetivos. No basta con esforzarte al máximo. No puedes repetir curso.33784-1219873666-0

Da igual que la cría anterior dejase hace tiempo los brazos de su madre para caminar sola y el pecho ya no brote como una fuente. Da igual que el furor uterino clame con fuerza, que en el torrente sanguíneo fluyan las hormonas del amor, la hembra busque al macho que la fecunde,… Da igual todos esos indicios. Que el cuerpo se prepare para ofrecerte la última oportunidad reproductiva, que el deseo de una nueva maternidad sea, más que físico y sensual, un proyecto vital.

No importa el compromiso personal con el embarazo y la crianza. Una mujer soñando con su vientre nuevamente abultado, imaginando parir en su cueva, a un bebé sano, biológico, ecológico y de bajo consumo, dedicarle todo su tiempo y ternura, aquel que escatimó a sus anteriores crías. No están los tiempos para esto, no. Es tiempo de hijos programados, vidas programadas, y ritmos vertiginosos. Pero los hijos vienen cuando ellos quieren, al menos así llegaron antes a este cuerpo añoso, advirtiendo la naturaleza, una vez más, que no nos pertenecen, que no son nuestros, aunque les demos la vida.

Nosotros, animales racionales, inventamos el reloj, el tiempo y los límetes de tiempo, a pesar de lo que indique el reloj biológico. Sufrimos la incertidumbre, el temor a lo desconocido, el estado de alerta constante heredado de tiempos de las cavernas. Ahora tememos lo conocido, los datos, los estudios científicos y las estadísticas, que alertan sobre múltiples riesgos. Creamos las normas sociales, la moral, que indica que no es tiempo ya… Y el miedo nos atenaza.

Siento desmembrarme, saltar en mil pedazos, como el pequeño pingüino, ante el estridente sonido de la alarma. La esperanza toca su fin. Tendré que buscar cada trozo de mí misma depositado en el espacio y… RECONSTRUIRME.

Tendré que volver a pensar en objetivos cuantificables, alcanzables,… En bonus de productividad y rentabilidad económica. Volver al ruedo.

 

No me arrepiento de nada febrero 8, 2009

Filed under: Miradas,Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 3:38 pm

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,tresedadesklimt
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.

Gioconda Belli

 

Palabras como Pájaros diciembre 17, 2008

Filed under: Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 12:29 pm
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Imagen de Patricia Metola en su blog ...tipika

Las palabras adquieren un significado propio en quienes las escuchan o leen,  por eso tratamos de medirlas, elegir las adecuadas a fin de que nuestro interlocutor las interprete fielmente, sin distorsionar la idea original.

Otras veces, las palabras tienen vida propia desde su origen, cuando espontáneamente se encadenan en una secuencia no prevista, adquieren ritmo, juegan,… para formar parte de un discurso, un poema, una sentencia,… de forma tan bella, tan creativa, tan inteligente, tan transparente,… que dejan de pertenecer a su dueño.  Son esos instantes en los que, al pronunciarlas, nos sorprenden y nos descubren parte de nosotros mismos. Instantes en los que vuelan como pájaros,  se diluyen en el espacio, son libres. No hay grabadora, texto o imagen que pueda atraparlas, conservarlas.  Sólo podemos esperar que otras personas nos recuerden lo que esas palabras significaron para ellas.

Os dejo un fragmento del texto que ha inspirado esta entrada.  Palabras en  El Cuaderno de Saramago

Sin tener que preocuparme con los encuadramientos temáticos que cada pregunta específica necesariamente establecería, aunque no fuese esa su intención declarada, lanzo la primera palabra, y la segunda, y la tercera, como pájaros a los que se les abre la puerta de la jaula, sin saber muy bien, o sin saberlo del todo, hacia donde me llevarán. Hablar se convierte entonces en una aventura, comunicar se convierte en la búsqueda metódica de un camino que me acerca a quien esté escuchando, teniendo siempre presente que ninguna comunicación es definitiva e instantánea, que muchas veces es necesario volver atrás para aclarar lo que solo sumariamente ha sido enunciado. Pero lo interesante de todo esto es descubrir que el discurso, en lugar de limitarse a iluminar y dar visibilidad a lo que yo mismo creía saber acerca de mi trabajo, acaba invariablemente revelando lo oculto, lo apenas intuido o presentido, que de repente se transforma en una evidencia irrefutable de la que soy el primero en sorprenderme, como alguien que estaba en lo oscuro y acaba de abrir los ojos hacia una súbita luz. En fin, voy aprendiendo con las palabras que digo. He aquí una buena conclusión, talvez la mejor, para este discurso. Finalmente breve.

Y me salgo de la fila:  “No soy dueña de lo que digo.  Soy esclava de lo que callo. “

 

¿Crisis? ¿Desarrollo? diciembre 10, 2008

Filed under: Refilaxiones,Rompan filas — Salirse de la fila @ 8:30 pm
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Viñeta de Forges en Acción Local: Madrid

 

Homeschooling y la mala reputación octubre 24, 2008

Filed under: Educación,Fobófilas,Refilaxiones — Salirse de la fila @ 2:35 am
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Juanjo ha abierto un interesante debate con el post ¿La casa es una escuela? en donde, a partir de los artículos publicados en el diario EL PAÍS  La casa no es la escuela y Escolarizar es la mejor forma de educar, se está discutiendo acerca de si el Estado debería regularizar o no este sistema de educación alternativo al que proporcionan los poderes públicos.

Después de leer todos los enlaces y haber participado en el debate, no me he dado cuenta hasta ahora mismo, mientras escribo, del error de concepto que entraña el titular del artículo y del post.  Evidentemente, la casa no es una escuela. Lo que defienden las familias de homeschoolers no es eso, sino la no escolarización . Y lo que demandan del Estado es la regularización de la educación en casa, basándose en la Constitución Española que, además de garantizar el derecho a la educación, reconoce la libertad de enseñanza y también en el derecho preferente de los padres a elegir el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos, según el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Pero, al margen de asuntos legales y de opiniones a favor o en contra, lo que me ha traído por aquí es la discusión que se ha iniciado, a raíz del mismo artículo, en el Foro de la Asociación Criar con el Corazón.

Me he divertido mucho con comentarios como este:

Esta frase ¿que significa?

“Los padres no pueden dar la educación que quieran a sus hijos porque no son de su propiedad; esa educación también compete a los poderes públicos y no puede ser un subterfugio para que los padres tengan carta blanca”, explica.

¿Acaso quiere decir que los poderes públicos están en su derecho a aborregar a los niños y los padres no tienen el derecho a impedirlo?

Y, especialmente, con el enlace a la casi olvidada La Mala Reputación de George Brassens que Paco Ibáñez popularizó aquí.

LA MALA REPUTACIÓN
George Brassens-Paco Ibáñez

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me pudo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y he aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a correr
Salvo los cojos, es de creer.

Ya sé con mucha precisión
Como acabará la función
No les falta más que el garrote
Pa’ matarme como un coyote
A pesar de que no arme ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a ladrar
Salvo los mudos es de pensar.

VARIANTE DU DERNIER COUPLET:
No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oir,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío,
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos vendrán a verme ahorcar,
Salvo los ciegos, es natural.

 

Me gusta… octubre 23, 2008

Filed under: Refilaxiones — Maribel @ 12:09 am

Me gusta la gente que se cree lo que hace. Que disfruta compartiendo su ilusión con los demás. Que valora cualquier gesto, por insignificante que sea. Que ven más allá de sí mismos y son capaces de ocupar por unos momentos el espacio del otro.

Me gustan los maestros y maestras que crecen con sus alumn@s, que aprenden de ell@s, a los que escuchan y admiran.

Me gusta la gente que mira de frente. Que anda y no retrocede, pero que si se equivoca, vuelve la mirada y abraza.

Siento admiración por la buena gente, la que se deja el pellejo en cada cosa que hace. Que no mide el esfuerzo que necesitará hacer, que se tira de cabeza, en ocasiones sin agua.

Sigo creyendo en los silencios compartidos, en las miradas profundas, en la escucha atenta, amable, sincera.

Creo en las personas que veo cada día a mi alrededor, pero sobre todo, las que nacieron por voluntad y crecieron junto a los demás.

ESpero que más allá de cada uno y cada una, seamos capaces de seguir construyendo.

Espero, pero mientras, sueño.

(La foto es de Javi)