Medio en broma, medio en serio. Espero que la disfruten.
Winston Churchill
Michel Eyquem de Montaigne
El lunes de esta semana una alumna de 1º. de E.S.O. le pegó a una profesora una pegatina en la espalda. Indignación, ofensa o injuria muy grave, parte de incidencias, entrevista con la alumna, actuación de la Comisión de Convivencia, propuesta de medida educativa, apoyo moral a nuestra compañera y algunas reflexiones de cómo se podía haber evitado tanta algarabía. Me acordé de lo que sigue y pensé: ¡Qué inteligente era Cantinflas!
Post dedicado a Montse Y Juan José
1. LA ECUACIÓN
Llevo mucho tiempo pensando y reflexionando sobre esto. Me resulta bastante curioso ver cómo algunos/as de mis compañeros/as docentes -actuales o de otros cursos- , que tienen problemas para mantener el orden en sus clases, que imponen partes de incidencias a diestro y siniestro entre el alumnado y que sufren a veces faltas de consideración, respeto o menosprecio por parte de los/as alumnos/as a los/as que les dan clases, hablan mal habitualmente de ese alumnado, le faltan igualmente el respeto, cometen desconsideraciones o faltas de respeto contra sus pupilos/as y usan amenazas o coacciones en su quehacer educativo.
No digo que esta ecuación sea perfecta:
Ciertamente, he conocido a compañeros/as que han pasado por apuros y que jamás han faltado el respeto al alumnado, antes bien, se han dedicado a él con cariño, consideración y profesionalidad. Pero sí considero que alguna relación guardan en muchas ocasiones las dos partes de la ecuación.
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2. “NOÑERÍA.COM”
A veces el profesorado se queja de que los/as alumnos/as maltratan el material, hacen pintadas y destrozan carteles del centro. Esos actos vandálicos conviven en nuestro día a día en los centros. A veces no son solamente cosa de los/as alumnos/as.
Hace unos cuatro años dejé en un tablón de corcho de la sala de profesores del instituto donde trabajaba la fotocopia de un artículo que me gustó mucho. La sala de profes de ese instituto, como casi todas, supongo, era un lugar totalmente reversado al profesorado. Rara vez algún alumno/a rebasó medio metro el umbral de su puerta solicitando si le podía alguien rellenar la botella de agua o preguntando por un/a profesor/a de guardia.
El hecho es que se me ocurrió compartir aquel artículo con mis compañeros/as y colgué una fotocopia del mismo en el tablón de corcho dedicado a este tipo de cosas de la sala de profesores. Al día siguiente la fotocopía presentaba una “pintada” en rotulador fluorescente que decía:
Nunca supe quién la hizo.
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3- ¿QUÉ ES EDUCAR?
También llevo tiempo reflexionando, en cuanto a Educación, sobre las recetas mágicas en el trato y relación con el alumnado. Lo único que puedo decir, lo único que sé, lo único que afirmo (y conste que hablo de manera muy personal) es que
He leído en alguno de los muchos blogs de profesores que conozco algo así como “No entiendo mi profesión ni mi vida sino como un acto de entrega. Amo mi profesión: SOY PROFE”.
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4- LOS BRAZOS ABIERTOS DEL AMOR
Por si alguien tuviera interés en leerlo, aquí dejo el artículo en cuestión al que me he referido*. Se trata del testimonio de un profesor jubilado de 74 años y la respuesta a ese testimonio del psicólogo y pedagogo Bernabé Tierno.
“LOS BRAZOS ABIERTOS DEL AMOR”
(Carta al consultorio)
“Soy un profesor jubilado de 74 años y hace unos días recibí la mayor recompensa profesional. Un antiguo alumno, violento y con fracaso escolar, a quien traté como un hijo y en el que deposité toda mi confianza, es hoy el director del instituto donde estudian mis nietos. No tengo palabras para expresar ni lo que he sentido al verlo tan cambiado ni el bien que me han hecho sus palabras al confesarme que fui su referente.” Pedro. Madrid
(Respuesta de Bernabé Tierno)
“Comprendo perfectamente la alegría y la satisfacción que siente en estos momentos, de la misma manera que la entenderán todas aquellas personas que también están contribuyendo con su vida y con sus buenas obras al bien de sus semejantes. Muchos profesores, ante un alumno díscolo e irresponsable, se dan por vencidos y llegan a pensar que sus palabras, sus reconvenciones y consejos, sus advertencias y observaciones caen en saco roto. Creen que esos brazos abiertos de su amor y entrega profesional nunca serán correspondidos por el favor de la gratitud y por el éxito de su buen hacer educativo. Pero se equivocan, porque la siembra que se realiza en la mente y el corazón de otro ser humano acaba por dar sus frutos antes o después. Lo que sucede es que no siempre se llega uno a enterar de que así ha sido.
Hace tiempo que yo también he comprendido que toda acción noble, desinteresada y realizada con amor, tiene un “efecto dominó” y se propaga sin límites. Aquel alumno a quien usted dio lo mejor de sí dirige un centro educativo y lleva a la práctica sus consejos, su tacto y su buen hacer pedagógico. El bien que usted hizo se propaga a través de él y del resto de alumnos que tuvo, aunque no se lo digan. Saber que ha sido el ejemplo de este alumno, su referente, y que a través de él, en alguna medida, usted será el espejo de cientos de estudiantes, es normal que lo llene de un sano y merecido orgullo.
Mi teoría es que los brazos de ese amor que se entrega a los demás siempre permanecen abiertos, que nunca se cierran aunque el desaliento o la idea de que determinados esfuerzos son inútiles asalten nuestros pensamientos. No hay ninguna buena acción que antes o después no dé los resultados esperados y que no nos sea recompensada con creces.
¿Y que sucede, dirá algún lector, si al gesto de brazos abiertos y de entrega a los demás alguien responde con rechazo y violencia? Pues que ese acto tendrá efectos retardados, como en el caso que nos ocupa, o enriquecerá todavía más la capacidad de amar de su autor.”
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En el planeta Bih no hay libros. La ciencia se vende y se consume en botellas.
La historia es un líquido colorado como una granada; la geografía, un líquido color verde menta; la gramática es incolora y sabe a agua mineral. No hay escuelas; se estudia en casa. Los niños, según la edad, han de tomarse cada mañana un vaso de historia, algunas cucharadas de aritmética, etcétera.
¿Vais a creerlo? Son caprichosos igualmente.
-Vamos, sé bueno -dice mamá-; no sabes lo rica que está la zoología. Es dulce, dulcísima. Pregúntaselo a Carolina -que es el robot electrónico de servicio.
Carolina se ofrece generosamente para probar antes el contenido de la botella. Se echa un poquitín en el vaso, se lo toma y lo paladea:
-¡Huy!, ya lo creo que está rica- Exclama.
E inmediatamente comienza a recitar la lección de zoología:
-”La vaca es un cuadrúpedo rumiante que se alimenta de hierba y nos proporciona el chocolate con leche”.
-¿Has visto? – pregunta mamá, triunfante.
El pequeño colegial se queja. Todavía sospecha que no se trate de zoología, sino de aceite de hígado de bacalao. Luego se resigna, cierra los ojos y engulle su lección de un solo trago. Aplausos.
Naturalmente también hay, como es lógico, algunos colegiales diligentes y estudiosos: es más, golosos. Se levantan por la noche para tomarse a escondidas la historia-granada y se beben hasta la última gota del vaso. Se vuelven muy sabios.
Para los niños de los parvularios hay caramelos instructivos: tienen sabor de fresa, de piña, de cereza, y contienen algunas poesías fáciles de recordar, los nombres de los días de la semana y la numeración hasta diez.
Un amigo mío cosmonauta me ha traído uno de estos caramelos como recuerdo. Se lo he dado a mi pequeña e inmediatamente ha empezado a recitar una poesía cómica en el idioma del planeta Bih, que decía más o menos:
anta anta pero pero
penta pinta pim peró,y yo no me he enterado de nada.
El caramelo instructivo en Cuentos por teléfono de Gianni Rodari
Estos días he leído unos cuantos artículos en la red sobre liderazgo femenino. A vueltas con el liderazgo femenino: rentables pero no queridas y Dime ¿cómo lo haces, nena? Los títulos ya animan a leer, ¿verdad? Los datos, las cifras, los enlaces y comentarios configuran la imagen global de lo que aún somos las mujeres. Un dechado de virtudes, un pack de cualidades innatas por descubrir y por explotar en pro de la rentabilidad, la eficacia y armonía empresarial, promotoras del cambio y desarrollo organizacional. Eso sí, tan valiosas somos que aún nos abrimos camino a base de codazos, amables disculpas e ingenuas sonrisas sobre la alfombra roja que los analistas extienden bajo nuestros pies.
Y como no estoy para ponerme sesuda, ni verde, ni amarilla por leer lo que ya conozco, he jugado a sustituir el género en los artículos y a cambiar también el sexo de las personas que dejan sus comentarios. Visto así, la lectura adquiere otro sentido. Está cargada de humor, guiños y dobles intenciones. ¡Je, je! ¡Qué bueno!
Acabo de descubrir una nueva red social. ¡De IKEA! elhogar.de/ Ya. ¡Ya séeee…! Aparentemente no tiene nada que ver con lo anterior. Pero me ha dado por seguir jugando. Y así, a su eslogan le he cambiado los nombres, y sustituido hogares por mujeres. “Las mujeres no se miden por las curvas que tienen, ni se llaman segunda o primera…”
Al fin y al cabo, las mujeres somos funcionales, versátiles, reversibles y estamos en todas partes
como los muebles de IKEA.
Empaquetadas, no ocupamos nada.
Nos transportamos con facilidad (depende de la pericia, claro).
Igual nos puedes almacenar en el trastero durante meses.
Montarnos a golpe de martillo
Atornillarnos…
O decorar y dar ambiente a tu hogar.
Me encantan los muebles, accesorios y objetos decorativos de IKEA, sí.
Los KISSE, KOTTE, HAREM, KEKIS, GROGGY, SUSSA, FLUKTA, SUDDA, TONY y BILLY que podéis ver en este vídeo-anuncio.
¿TONY? ¿Where is TONY?
Quizá sólo se venda en Suecia…
Me pregunto si esta nueva comunidad de IKEA estará compuesta por mujercitas hacendosas creando hogar.
Puesssss…, no. Parece ser que no…
Y tú, Tony, ya sabes cuál es tu sitio.
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.
Gioconda Belli